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UN ATROZ ASESINATO CONTRA YELENNY DUARTE – Transcript
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Summary
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- La madre de Yelenny Duarte recuerda a su hija por su bondad, su empatía y sus diversos intereses cotidianos como la música y los animales.
- Yelenny Andreina habría cumplido 19 años el pasado 30 de septiembre y era muy unida a su familia, aunque enfrentó momentos difíciles.
- La familia de Yelenny Duarte pide justicia y que las autoridades actúen tras la trágica muerte que ha devastado a su hogar.

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Transcript
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Cuando una muerte tan violenta conmueve a todo el país, el enfoque siempre es en la investigación y en cómo pasaron los hechos. Pero nosotros, en una especie de homenaje, insistimos en recordar a esa persona no por cómo murió, más allá de lo necesario para la justicia, sino de cómo vivió.
Corto o largo su paso por este pedacito de tierra es importante recordar cómo fue. Mi niña pensaba que todo el mundo tenía el corazón igual que ella, sin maldad.
Trágicamente no la dejaron definir su futuro. Yo me dice, mami, yo quiero ser doctora. Quiero ser doctora. Yo soy doctora de niño. Me dice ahí. Después me dice, papá, de verdad, yo quiero ser psicóloga.
En el frío de su habitación parece detenerse el tiempo, justo en el momento donde estaban sus momentos más felices. Ella le encantaba la música. Ella le gustaba fotos, tanto que se le iba a comprar una cámara profesional.
Ya le encantaba tirarse su foto, este celular de ella. Cuando ella no tenía ese celular, ella me cogió el mío. Y eso era foto, foto, foto, maquillase. Sólo le dejaron a su madre visiones del pasado.
Ella le gustaba el mundón. Ella le gustaba el café. Un día todo yo que voy a llevar a unos jóvenes café, me dijo, dame dos. Yo por otro, no toma café, me dijo, sí. Dime, ¿por qué tú no me lo dices? Dice, no, porque como tú no cuela. Digo, yo por aquí hay greca.
No dame dos cafés de eso, le gustaba el café. Le gustaba la bichuela. Y yo siempre paraba con ella peleando, porque ella dejaba de comer para echarle la comida a la perra. Yo decía, mira, a la perra lo que sobra se le echa. Tú come, porque mira a los flacas que tú estás.
Ella le encantaba mucho la carne. Y yo siempre, ella le preguntaba, dime, ¿qué tú quieres de comida? Cocinaba la bichuela. Cocinaba una sopa, le encantaba la sopa. Era además muy colaboradora. Yo cocinaba y lavaba. Ella limpiaba y fregaba.
Y en el Iben que tenemos que cocinar, se levantaba. Yo le decía a su desayuno, déjalo ahí, mami. Yo hago tembre, me dijo que cuando está la comida en la mano tengo que llamar una vez. Ellos saben su puesto de su mesa. Ella iba a hacer sentada, ahí comenzaba a no hablar, a chichar, ahí.
Ella estaba, le gustaba mucho esta habitación. Yo lo decía alguien ahí, pero sal, ve al parque. Yo siempre le decía, ¿vamos para el río? No. Destacaba como lo describe su madre por su bondad y empatía, incluso más allá de lo que haría el promedio.
Sí, ella había en la aula de ella había un niño especial que es soldo mudo y ella sabía las señas. Sí, Jeneli era muy inteligente, muy inteligente, ella sabía las señas. Un día vamos caminando y ella, hay una persona que no puede hablar y ella le hace señas de Jeneli, ¿quién te señores?
Vamos a mirar en la computadora, lo busco. Su evidente belleza física, también y su manera de ser la ubicaban siempre en el centro de las actividades. Tenía mucha inteligencia. Ella en la escuela la buscaban para teatro, para teatro, lectura, para cantar.
Jeneli Andreina habría cumplido 19 años el pasado 30 de septiembre. Era admirable la relación de confianza que tenía con sus padres y su madre relata a una infancia entre altas y bajas. Tuve una infancia bonita, lo que pasa es que ella me nacía mucho bullying por las redes.
Porque es una niña tan linda, ser ya declarada a temprana, me la hacía bullying, yo le decía a mi niña, tu felicidad no depende de nadie, ni de mí que soy tu madre.
Tu felicidad depende de ti misma, primero quererte tú, segundo tú y tercero tú. Y si nadie te quiere, ¡té feliz! Se refiere a que a la edad de 13 años, Jeneli le confiesa que le gustaban las personas de su mismo sexo. Algo con lo que su madre tuvo que lidiar aún en contra de su inclinación.
Yo bastante rodilla quedé para que Dios tenga misericodia sobre mi hija y decía, señor, permita que mi hija un día se levante, de allá yo no quiero con esta vida. Yo le dije a Jeneli, Dios me mandó una reina.
Si Dios había querido que tú y hacía un niño, me mando un niño, no me mando una niña. Yo le dije a Dios, ame el pecador, pero no más el pecado, yo te amo a ti, pero no acepto lo que tú haces.
Aunque a veces sus mensajes serán fuertes, siempre se mantuvo apoyándola. Yo le decía a Jeneli, cuando tuve que yo te hablo duro y perdóname, yo siempre decía que cuando yo te veo así, yo no sé qué hacer. Yo no sé qué hacer, como yo te veo triste, como yo te veo llorando.
Yo no sabía qué hacer. Y me ponía estérica yo misma. Y es que hasta para los que no la conocieron, seguro que sería difícil asimilar que tuviera pensamientos tan contrarios a su realidad. Ella me decía, yo me siento fea, mami. Digo, yo fea. Tú no ves que ni tú era la niña más linda del bar.
Y sin Dios te había mandado fea. Dios te tenía que mandar fea a ti para que te valorara más. Yo hablaba mucho con ella. Pasaron situaciones difíciles que ameritaron la intervención de profesionales, pero aún así sobrepasaron lo peor. Por eso a sus padres les queda la satisfacción de haber cumplido con enseñarle lo correcto en su corta vida.
Se crió un ambiente cristiano. Aquí en iglesia ella iba conmigo. Yo le compraba ropa, dice, te vas a estarme comprando esas ropas tan largas. Digo, yo me amo. Tú tienes que ir de decente al iglesia. Tú no puedes ir con esa faldita, esta cosita.
Yo le compraba como ella no era cristiana. Yo le compraba su ropa, una para ir para la iglesia y otra su cosita bonita. Cada vez que llevo un vestidito, yo, mira, se parecía yengneli. Una blusita, mira, se parecía yengneli. Yengneli está 24-7.
Cuando yengneli ya pasó todo, yo lloré mucho, porque ya... O sea, cuando tú estás con una familia ahí, pero cuando te dejan sola, yo lloré y mis dos hijos mayores me dijeron, mami, es que es mayor ahora.
Dice, mami, la vida continúa. En poca palabra me quise decir, nosotros quedamos, lucha por nosotros ahora. ¿El más pequeño que da ya? 3 años. Esta familia debe continuar, pero en el futuro inmediato de ellos está, en primer lugar, lograr justicia.
Y recordamos que una de las hipótesis de los familiares de yengneli es que su muerte fue provocada por destapar la que fue en su momento su relación con la imputada a Miraldo y que los padres de ésta ignoraban. Supuestamente no sabía porque a mí era muy masculina, y en él era muy femenina.
¿Cómo usted no se va a dar cuenta de lo que es su hija? Ellos lo sabían, lo que pasa es que yo querían tapar el sol con un dedo, ocultar a la sociedad lo que eran, pero a los ojos de Dios, nadie estaba tapando. Este arreglo se la mandó a San Mario para su cumpleaños.
Este hombre está, mire, este otro. Es tan tarde que a los varios días de la muerte yengneli tuvieron que reanimarle su corazón. Incluso, según nos explica Jenny, Mario, quien era su novia al momento de su muerte, le habría comprado un anillo de compromiso.
Ella había comenzado una relación con Mario, ella soteó a mí para estar con Mario. Porque yo le pregunté, Jenny, Jenny, dime, ¿cuál es el novio tuyo? Hombre, mujer. Me dice, no, mami, yo estoy tranquila con Mario. Dije, gracias, Dios mío.
Sus padres no asimilan que, justo en el momento que entienden su hija enderezaba la vida, les fuera arrebatada. Mi familia no tiene, no tiene vida. Alguna vez yo quiero llamar a alguien para desahogarme.
Y como si tan peor que yo. Porque el tío me ha dado esta fortaleza. Yo lo que me pongo a llorar es sola. Porque yo digo, ellos tan peores que yo. ¿Cómo yo lo voy a llamar a llorar? Para ponerlo peor.